¿Cuándo consultar al Psicólogo en la adolescencia?

Cuando consultar al psicólogo en la adolescencia

Muchos padres se preguntan cuándo es importante consultar al psicólogo en la adolescencia, ya que la etapa en sí misma exige ciertos ajustes. ¿Es normal esto que observo en mi hijo?, ¿Es propio de la adolescencia? ,¿Ya pasará?, ya no me cuenta… suelen decirme los padres al llegar a la consulta y con mucha razón.

Efectivamente la adolescencia es una etapa sumamente convulsa en donde pueden aparecer un gran número de dificultades emocionales, psíquicas, cognitivas, sociales, sexuales sin que nos encontremos efectivamente con una patología. Pero cuando las señales son persistentes o aparecen en conjunto si que pueden estar mostrando una necesidad de ser ayudados a transitar la adolescencia de la mejor manera posible.

¿Por qué en la adolescencia?

Porque la adolescencia convergen una gran número de cambios que exigen una adaptación y elaboración de parte de los adolescentes. Y también de sus padres, que deben acomodarse en un espacio cercano y protector pero no invasivo ni sobreprotector. A veces no es fácil encontrar ese espacio entre padres e hijos y surgen complicaciones.

La conquista de la autonomía y el respeto la intimidad  son factores cruciales en la adolescencia y para ellos los chicos y chicas tienen que superar ciertos retos. Poder desarrollar su independencia desde la dependencia total con la que los seres humanos llegamos al mundo nos demanda un gran esfuerzo y en esta etapa se ponen en evidencia aspectos que no han podido irse desarrollando saludablemente.

Sus figuras de identificación y referencia parentales son trastocados, el cuerpo les cambia abruptamente, experimentan nuevas sensaciones en su cuerpo y sus capacidades de razonamiento y pensamiento se vuelven más complejos, permitiéndose acceder a un sin número de nuevos interrogantes.

Señales por las que consultar al psicólogo en la adolescencia

Las elecciones vocacionales ocupacionales que los adolescentes deben realizar en relación a su futura formación o vida profesional puede generar gran ansiedad y estrés. El contexto en el que vivimos y las posibilidades a las que aspirar suelen ser una preocupación -justificada- en muchos jóvenes.

Las inhibiciones cognitivas, bajo rendimiento en los estudios pueden estar mostrando que algo no va bien. A veces como un intento de prolongar una etapa ante el desarrollo adulto sentido como angustiante.

Ciertas conductas de riesgo repetidas en la adolescencia también pueden ser una señal. Accidentes frecuentes, consumo (repetido), altercados con la ley, conductas agresivas, maníacas, hiperactivas, pueden tomar una gravedad particular.

El despertar de la sexualidad, las nuevas sensaciones, las búsqueda de afectos puede generar gran incomodidad y temores. Es una etapa en donde termina de constituirse la identidad sexual y pueden aparecer inhibiciones, fobias, o por el contrario conductas promiscuas, descuidos de la intimidad y el cuerpo.

Alteraciones de la alimentación como bulimia y anorexia pueden aparecer en esta etapa. La consulta al psicólogo puede despejar la intensidad o gravedad de la situación que el adolescente puede estar experimentando o sintiendo.

Otros aspectos a los que estar atentos

Actitudes fanáticas e intolerantes pueden estar mostrando una gran necesidad de contención, en donde las conductas agresivas, la humillación, o los ritos pueden ser extremos. No me refiero a la búsqueda de pertenencia a grupos como tribus urbanas que contribuyen en un sentimiento de identidad colectivo, sino a grupos con ideologías más radicales que llevan a cabo acciones violentas. Tampoco a la necesidad de ídolos esperables de la edad, sino realmente a elecciones basadas en ideales imposibles que no permiten la aceptación de lo diferente.

Ausencia de amigos o interés por realizar actividades fuera de casa suele ser una señal de dificultades.

En la búsqueda de ser queridos y aceptados y la construcción de parejas sentimentales pueden aparecer conductas excesivas de control del partenaire, celos excesivos, dependencia, sumisión o el establecimiento de relaciones donde la humillación, la amenaza y el abuso en distintos grados esté presente; a veces también con altercados violentos y maltrato psíquico y/o físico. Todos estos aspectos pueden requerir la ayuda profesional.

El acceso a la información que hoy tienen los jóvenes, la telefonía móvil, internet han cambiado rotundamente las maneras de  comunicarse y relacionarse. Hoy se hace presente los casos de ciberbullying o acoso a través de las redes sociales que presenta un efecto inmediato y de gran extensión que pueden provocar efectos devastadores.

También suelen ser frecuentes consultas al psicólogo por conductas adictivas en relación a las nuevas tecnologías.

Más dificultades frecuentes en la adolescencia

La autoestima puede verse cuestionada con intensidad en ciertos adolescentes y provocar una gran necesidad de reafirmarse constantemente en la aceptación de los demás, en la aprobación o incluso en la admiración corriendo a veces riesgos excesivos. Pueden observarse situaciones de abuso en el consumo, acoso silenciado, autolesiones, depresión y en los casos más graves suicidio. Por lo cual cualquier de las denominadas «llamadas de atención» deben ser tomadas en serio como pedido de ayuda del adolescente.

La pertenencia del adolescente a un grupo se vuelve esencial en su desarrollo y a veces cando existe una cierta inestabilidad psíquica emocional puede llevar a realizar o dejar hacer cosas que no hubiesen contemplado en otro contexto. Los pactos de silencio, las amenazas entre los adolescentes, los secretos tienen un lugar especial en la adolescencia y pueden dificultar el pedido de ayuda cuando es necesario. Pueden ir acompañadas de exigencias aplastantes sobre sí mismo de tener que resolver conflictos que a veces no están a su alcance.

¿Todos los adolescentes necesitan ayuda?

No todos los adolescentes requieren ayuda en la resolución de sus conflictos, pero si que la etapa es sumamente sensible a la aparición de complicaciones que a veces pueden ser de gravedad.

Jóvenes que arrastran dificultades desde la infancia, o que han pasado desapercibidas en un buen comportamiento pueden presentar mayores complicaciones.

La adolescencia como etapa en la que todo se reorganiza, psíquicamente hablando, puede representar una oportunidad para integrar aspectos que ha quedado excluidos, negados que fortalezcan al adolescente.

Adolescentes que han vivido situaciones traumáticas, abandonos- adopción, abusos, malos tratos, pérdidas de un ser querido, migraciones, separaciones convulsas entre los padres pueden encontrarse con un gran trabajo elaborativo por delante que dificulta el recorrido de su adolescencia.

Si tiene cualquier duda con respecto a su hijo o a la relación que tiene con él, los psicólogos con experiencia en adolescentes podemos ayudarlo a clarificar si se tratan de conductas o situaciones frecuentes y esperables de la etapa o si puede estar requiriendo algún tipo de ayuda terapéutica.

¿Cuándo consultar al Psicólogo en la adolescencia?
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