Fidget Spinner ¿Un juguete inofensivo?

Fidget Spinner ¿Un juguete inofensivo? Psicólogos en TenerifeLa carta del profesor granadino en relación al Fidget Spinner se ha vuelto viral en internet en las últimas semanas. ¿Por qué? Porque con claridad y valentía se animaba a ser crítico desde su rol de educador, como ciudadano comprometido con su comunidad y especialmente con la infancia. Nos comparte sus cuestionamientos (que son nuestros también):

“¿De verdad les estamos haciendo algún favor a los niños permitiendo que estén en mil cosas a la vez?
Creo sinceramente que deberíamos dejar de desarrollar el consumismo a costa de desarrollar la mente de las futuras generaciones”.

Modelo publicitario del Fidget Spinner

Me sumo a su reflexión y comenzaré analizando la publicidad que rodea a este pequeñito artilugio giratorio, llamado Fidget Spinner. Nos dicen de él:

  •  “Una buena opción para pasar el tiempo” Sinceramente creo que hay muchísimas más cosas interesantes en las que pasar el tiempo: Conversar con mamá, merendar junto a un amigo, dar un paseo con papá, leer, dibujar, bailar, tocar el piano… es más pasa por mi mente casi que cualquier cosa menos dar vueltas de manera autómata, compulsiva, sin sentido un pedacito de metal, plástico o del material que toque. Siempre hubo trompos, yoyos y símiles guardados en algún bolsillo esperando el recreo, pero no con ese mensaje que permite colarse así por así, dentro de las aulas, transgrediendo de alguna manera el espacio escolar y cuestionando la autoridad del profesor.
  • “Para tener un poco de diversión en cualquier momento” Aquí es donde el marketing ha dado de lleno en la tecla. Vivimos un tiempo en donde ser feliz se ha vuelto una imposición a cualquier precio, no vale simplemente estar hay que ser feliz, divertirse y mostrarse con una sonrisa de oreja a oreja cada instante. Y si no lo consigues es porque no te esfuerzas demasiado, aún piensas, te comes el coco, te enroscas con cosas del pasado…

La diversión sin límites de un goce ilimitado se filtra por todas las rendijas de la sociedad y poder ser crítico, hacerse a un lado y pensar por uno mismo; como bien nos ha mostrado este profesor granadino, se ha vuelto una rareza. ¡Que aburrido profesor! No nos pinche el globo de la diversión… déjenos seguir el tren del consumo homogeneizado que nos “garantiza” plena satisfacción… por lo menos por un instante.

La ciencia de la época

  • Lo avalan recomendaciones científicas”. Hoy bajo el nombre de la ciencia vale todo y no puede cuestionarse. Cuando junto a los trabajos extraordinarios de investigación científica nos encontramos otros trabajos inconsistentes, con propósitos de interés, con interpretaciones sesgadas en donde el sentido común se ha perdido.

Coincido profesor con usted con esta multiplicación de niños afectados por patologías, no sólo por ansiedad e hiperactividad. Etiquetas muchas veces dadas con demasiada soltura en muchos casos y puramente descriptivas sin alternativas terapéuticas que les acompañen más allá de una propuesta farmacológica, que obture cualquier cuestionamiento sobre la propia responsabilidad en lo que ocurre, la del propio niño a quién lo convierte en un ser ajeno a su padecer, la de sus padres de replantearse aspectos tal vez de la crianza, la comunidad educativa que agacha la cabeza ante la realidad y la sociedad en general.

¿De verdad no tenemos nada que ver con estos niños hiperestimulados e hiperactivos? , ¿De verdad les hacemos un favor con todo esto?

La patologización de la infancia

La patologizacion de conductas frecuentes y esperables en la infancia es gravemente preocupante desde ciertas áreas que debiesen velar por su cuidado. Y en los casos en que realmente hablamos de dificultades en la infancia, que existen -justamente a éstos niños que sufren y padecen dedico mi trabajo- me parece una falta de respeto ofrecerles un objeto tan básico como el Fidget Spinner como modo de calmarlos.

Según mi mirada y comprensión de las dificultades psíquicas de la infancia no pueden reducirse a una descripción únicamente de una conducta aislada observable sea la agresividad o la excesiva actividad dejando de lado todo el entramado que está en juego en el sufrimiento del niño, su historia personal y familiar, la situación por la que atraviesa, sus propias posibilidades de elaboración de situaciones, las defensas que utiliza, su funcionamiento psíquico y el de sus padres, la situación de pareja de ellos, el contexto escolar en el que se desenvuelve y en el marco cultural histórico en le que vive.

Por ello ¿realmente un artilugio va contribuir a calmar la angustia que el niño muestra con sus dificultades?, ¿O tiene que ver con una urgencia también en los adultos que no toleramos vernos reflejados en las angustias de los niños?

El pensamiento mágico opera en estos tiempos. Una época donde escasea la postergación, el esfuerzo, la paciencia. Mañana será otro Fidget Spinner, da igual cualquiera sea, sirve de sustituto irreal de una diversión asegurada y calmante de ansiedades y angustias.

El aburrimiento

Por ello comparto su cuestionamiento sobre qué estamos aportando cada uno de los adultos que tenemos o trabajamos con niños a que los niños hoy se muestren de este modo. ¿Quién propone o filtra la sobreestimulación para ese niño?, ¿Qué esperamos de cada niño?, ¿Qué aprendan sin esfuerzo, que manejen infinidad de saberes sin postergación de un placer inmediato, que no se aburran ni un instante?

Coincido en que el aburrimiento no sólo es necesario sino motor de pensamiento y creatividad. El aburrimiento nos confronta con nosotros mismos… ¿No sera que hay algo con estar en paz con uno mismo en nosotros los adultos que debiésemos contener y calmar?

Luego nos horrorizamos de ver situaciones de agresión, acoso, en donde la capacidad de niños y adultos (violencia, abusos de todo tipo) de controlar sus impulsos agresivos y sexuales falla estrepitosamente. Situaciones desgraciadamente cada vez mas frecuentes. Creo que es hora se seguir cuestionándonos y mucho. ¿No es esta la función humanizante?, ¿Salir de lo puramente instintivo animal a lo cultural?

Ser el ogro insensible que prohíbe el Fidget Spinner en clase

Tomaré un último aspecto de su carta que me parece de gran relevancia. “…pues uno piensa que si los prohíbe, (los fidget spinner) quedará como un ogro insensible que no deja que los niños calmen su ansiedad.”

Vivimos una época en dónde cualquier posición adulta que implica una norma es tomada como autoritarismo. Adultos infantilizados.

Necesitamos muchos profesores como usted que se animen a decir que no, con el afecto que usted parece hacerlo. Que no tengan miedo a ser el adulto de la película, los niños necesitan un adulto que los cuide y contenga.

En este último tiempo recibo -y muchos colegas- en la consulta gran cantidad de niños pidiendo que alguien sea capaz de cuidarlos como un adulto, alguien que los ayude y los contenga, que les acompañe en el aprendizaje que les permita tolerar ciertas frustraciones, limitaciones, adolescentes que buscan a alguien con quien enfadarse -y que pueda soportar su rabia- para poder desarrollarse y no quedarse en una eterna infancia como parece que vivimos en los tiempos actuales. Infantilizados y entregados a un goce ilimitado que ni el bebé lactante goza.

Le agradezco profesor por todo lo que me permitió pensar su carta, no está sólo en sus cuestionamientos.

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